viernes, 29 de junio de 2012

Mimos de verano

Foto: Aunque es de hace tiempo,le tengo un cariño especial a este rincón , me anuncia el verano gallego!!!
Acuarela de Eva Liberal

Las vacaciones de verano son un buen momento para bajar el ritmo y disfrutar de quienes tenemos cerca. Excepto el blog, que depende sólo de mi, creo que todo lo demás lo tenemos organizado para que pueda tener un buen descanso por primera vez en varios años. Toco madera.

 Este año necesito más que nunca estar con el peque, porque pronto dejará de serlo, le cambiará la voz y con ella tal vez su forma de percibir. Estos dos meses podremos permitirnos ir al bosque de nuevo a recoger moras para hacer mermelada, leer sentados en la hierba, ponerles nombres a los árboles e inventar historias. Cuando era más pequeño, en lugar de leerle cuentos prefería inventarlos para él; le decía que me diera tres palabras y de ahí partía la historia. Hablaremos de todo un poco sentados bajo las estrellas en las noches de calor, y pensaré, como tantas veces, cómo me gustaría poder darle la educación que, si estuviera a mi alcance, les daría a los niños que son como él. Pero las cosas son como son y acabamos teniendo que asumir  los fríos y esquemáticos planes de estudios.
Conozco a algunas madres a quienes les cuesta transmitirles a sus hijos el amor que sienten por ellos, sustituyen caricias y palabras por cosas concretas;  los aman cuando les compran un pijama de tejido suave,  o cuando les preparan la merienda, transmitiendo con sus manos ese cariño que ellos recogerán sin saberlo. Nunca me ha costado expresar mis sentimientos, volcarlos sobre aquellos que quiero con caricias y palabras bonitas, pero a veces uso también otro instrumento: la cocina. Este verano espero que el peque comparta conmigo esos momentos entre pucheros, como si fuese Navidad, y mientras mimamos las hortalizas, las salsas, y elegimos las especias le enseñaré otras cosas que alimenten su sensibilidad.

"I want to feed you the flowers of ice
on this winter window,
the aromas of many soups,
the scent of sacred candles
that follows me around this cedar house,
I want to feed you the lavender
that lifts up out of certain poems,
and the cinnamon of apples baking,
and the simple joy we see
in the sky when we fall in love."


"Quiero alimentarte con las flores de hielo
de esta ventana de invierno,
los aromas de muchas sopas,
el perfume de velas sagradas
que por esta casa de cedro me persigue.
Quiero alimentarte con la lavanda
que se desprende de ciertos poemas,
y la canela de manzanas asándose,
y el placer simple que vemos
en el cielo cuando nos enamoramos".
                                           James Tipton fragmento de "eating the world"

         Nicole Rouseeau

Hoy hemos preparado una quiche. Mi tía Begoña lleva un montón de tiempo pidiéndome la receta, pero como nunca anoto los ingredientes ni las cantidades, todavía no se la había dado. Esta mañana me he acordado de ella y he ido a por un boli y un papel, de manera que, de paso, la comparto con vosotros. Mi tía probó esta quiche en una de esas comidas familiares en las que cada uno aporta algo. Me parece que está muy rica, aunque también es posible que ella haya agrandado su sabor en el recuerdo porque la tomamos  un sábado de verano de brisa templada, rodeados de pinos y geranios, en buena compañía y mirando la bahía de Bayona. Lo que os ofrezco solo es la receta. Espero que si la hacéis podáis compartirla con personas que queréis. Aquí la tenéis, un abrazo.

LEER MÁS

sábado, 23 de junio de 2012

Do you speak English?



Ayer me despedí de mis alumnos. A la mayoría volveré a verlos el próximo curso, pero casi todos mis chicos de Diversificación Educativa han dejado el centro. Son los alumnos de quienes más me cuesta despedirme, solemos encariñarnos mucho  tras dos cursos consecutivos siendo su profesora... y algo más, ya que son jóvenes con necesidades especiales, que acceden a este grupo reducido con su  historial de dificultades y frustraciones, cuya superación implica un reto para ellos y también para mí. A partir de ahora me los iré encontrando en la calle y me pondrán al día de sus avatares. Espero que la vida les trate bonito.

El final de este curso ha coincidido con la publicación de los resultados de un estudio sobre competencia lingüística en lenguas extranjeras que hace la Unión Europea. Tan sólo el 28% de los alumnos españoles alcanza el nivel mínimo establecido, en este caso en inglés. Estamos a la cola de Europa. Los británicos están peor, pero ellos el inglés ya lo llevan de fábrica,  tradicionalmente estudian francés como segunda lengua, por lo que, como podéis imaginar, el interés no es tan perentorio. Los que mejor hablan inglés son los jóvenes de países con lenguas poco habladas que, lógicamente, necesitan tener una buena competencia en una lengua de comunicación internacional.  

El peor resultado de los alumnos españoles lo obtienen en comprensión oral. Cuando llegan al instituto se supone que han recibido clases de inglés durante seis años como mínimo, entre 600 y 800 horas según los centros. Con la excepción de los niños cuyos padres les costean clases particulares o viajes a países de habla inglesa, la mayoría  me a llegan a mí a Secundaria con un bagaje de 50-60 palabras, no saben construir una oración negativa o interrogativa correctamente y son incapaces de escribir dos frases sin errores severos, o de articular una frase de diez palabras. Increíble, ¿verdad? Es casi como no acertar ningún resultado en la quiniela. A ver si alguien se toma esto en serio de una vez. En el instituto van aprendiendo, pero mucho menos de lo que podrían aprender si no estuvieran en grupos tan numerosos o si tuviésemos el material que necesitamos; por eso me indigna conocer las subvenciones que se dan para cosas absurdas y para mantener a una casta que más que vivir y dar vida, parasita.

A nuestros ilustres políticos suele gustarles hablar de lo importante que es saber inglés. En esta entrada os he puesto un vídeo del señor Rajoy incidiendo en ello. Hay otro video por ahí del señor Feijoo lamentando el handicap que para su carrera política supone su desconocimiento del inglés. Hay un momento muy tierno cuando una de las periodistas le hace un sencilla pregunta en inglés y él le responde en gallego, para demostrarle que es políglota, supongo.

 Estos días, cuando nuestro Presidente Rajoy anda de cumbres europeas y mundiales, mucho se ha comentado acerca del  problema que supone para él y para todos nosotros su incapacidad de hablar inglés. Casi todos los artículos y comentarios inciden, y con razón, en la falta de espontaneidad derivada de comunicarse a traves de un intérprete, y de la mala imagen que ofrecemos como país. Pero no he visto a nadie hacerse la pregunta que yo me hago...

LEER MÁS

sábado, 16 de junio de 2012

El cortijo cultural




Voy a contaros algo que nos sucedió cuando estábamos preparando la presentación de la revista Vosotros. Teníamos que hacerla en Vigo, ya que al tratarse de un día entre semana, no me daba tiempo de desplazarme después de clase y participar en los preparativos. Barajamos tres posibles lugares, uno de ellos era el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, el MARCO.  

El Marco está en la antigua cárcel de Vigo, un edificio de piedra muy bien rehabilitado que se inauguró en 2002. Fui a la primera exposición con más interés por la rehabilitación del edificio, que había hecho entre otros un arquitecto a quien quiero mucho, que por el arte contemporáneo, la verdad. Cuando estaba en una de las salas, mi hijo pequeño, muy pequeño entonces, se agarró a mi pantalón y me dijo "hay un señor ahí, no puede salir". De un archivador metálico de oficina, tan pequeño que solo Houdini podría haberse escondido dentro, salía una voz pidiendo socorro, "debe ser una grabadora, cariño", le dije. Un guardia de seguridad se inclinó sobre mi hombro y con tono de sorna me dijo "dicen que representa la soledad del hombre de hoy".
Después llevé al peque alguna vez al taller de manualidades del museo, podías hacerlo si comprabas una entrada para ver la exposición, algo que yo nunca hice hasta que un día, una de las guías me abordó antes de salir y me sugirió que les echara un vistazo a las salas, que ella me acompañaría. Empezamos por eso que llaman "instalaciones", una sala inmensa tenía como único ocupante un proyector de diapositivas, que desde el suelo iba proyectando imágenes sobre las paredes desnudas: un patuco, un cenicero lleno de colillas, un chupete, una cajetilla de cigarrillos aplastada...
-Simboliza una depresión post parto -me dijo la guía-y es real, la autora la sufrió.
-Pues se la habrá curado con lo que le pagaron por esto- Le comenté.
Entramos en otra sala. En la pared, una fotos escabrosas y debajo, sobre el suelo, un colchón viejo y sucio como los que se ven a veces junto a los contenedores de basura.
-Simboliza una violación- me dijo la guía.
-Ya. Que no te parezca mal- le dije- pero creo que es mejor que lo dejemos, debe de ser que soy un poco limitada, pero a mí esto no me mueve, no me dice nada.

 -A ver qué te sugiere esto- me dijo la joven mientras se volvía y me señalaba una cosa de cemento que reposaba sobre un pedestal. Tenía incrustado lo que parecían unas ramas verdes.

-Puedo decirte lo que tú quieras, pero de verdad que creo que conmigo te vas a desanimar, esto no corresponde a mi concepto de arte; es más, me parece una tomadura de pelo. Inasequible al desaliento me hizo una última sugerencia "Creo que te va a gustar más una exposición de fotografía que tenemos en la primera planta; es de un fotógrafo austríaco muy premiado".
Subí para no hacerle un feo a aquella chica tan amable. Me esperaba un collage con fotos de escenas cotidianas del austríaco en cuestión: su esposa sentada en el sillón de dentista con la boca abierta ante un torno listo para el combate, su esposa levantando el jersey y mostrando la cicatriz de una operación en un vientre fofo como un flan sin enfriar, su esposa sentada en el váter con unas bragas enroscadas a la altura de los tobillos, cuyo color grisáceo desentonaba con el blanco del papel higiénico. Salí a la calle a respirar.

 Nuestra revista tiene poco que ver con un museo de estas características, pero recordaba que la sala de conferencias está a la entrada y, como el edificio tiene empaque, decidimos preguntar sobre la disponibilidad de fechas. Entramos en la web y comprobamos que la alquilaban  para congresos, seminarios  y presentaciones, con unas tarifas bastante razonables. Llamé por teléfono y hablé con una de las personas que  señalaban en la web como responsables de la sala de conferencias, la otra persona estaba en ARCO. La encargada me invitó a ir a ver la sala e incluso me explicó que, al tratarse de una organización sin animo de lucro, nos facilitarían la gestión para que nos la concedieran gratis.

Al entrar aquella tarde en el museo sentí lo mismo que imaginé se percibiría en casa de una familia venida a menos;  olor a poco jabón, a sillones que no se pueden volver a tapizar y poca energía en el ambiente. Había leído que el museo pasaba por dificultades, incluso habían habilitado una sala  para alquilarla como dormitorio. Era un ambiente de fotografía descolorida y, para colmo, la hermosa pared de piedra que preside la entrada estaba cubierta con unos carteles que aparecían medio despegados; estos:

  "Distopía literal" se llamaba aquello. Por lo visto se trataba de una reflexión gráfica-conceptual en torno a la evolución de la idea de la felicidad desde la promulgación de la Constitución de Cadiz. 

Me estaban entrando ganas de marcharme, pero en eso apareció la persona que había hablado conmigo por teléfono y todo fueron facilidades. Me dijo que en la fecha elegida por nosotros la sala estaba libre, que solo tenían un acto de la Asociación de Escritores en Lingua Galega para aquellos días, y también me dijo que podíamos utilizar el vestíbulo para colocar unos folletos o lo que necesitáramos, y que solo tendríamos que pagarle al técnico de luz y sonido. Pasé a la cafetería. No era lo que yo había imaginado para lo que queríamos ofrecer tras la presentación, era oscura y triste. La encargada, sin embargo, fue encantadora y me enseño los menús disponibles, la fecha le pareció bien.
Al llegar a casa pensé que los rumores de que aquello estaba mangoneado por los nacionalistas y que se lo concedían a quien ellos querían tenía que ser un bulo, pero al día siguiente el secretario de GB envió el e-mail que nos habían pedido para darle formalidad a la solicitud y empezar los trámites para gestionar la gratuidad de la cesión..., y ahí empezó la aventura. 

LEER MÁS


sábado, 9 de junio de 2012

¿En qué se lo van a gastar?




Os habrá pasado a vosotros también más de una vez. Abrís un periódico, os encontráis con el enésimo despilfarro, y os acordáis de alguna estrechez que tenéis próxima. Cada uno lo asociamos a nuestro ámbito más cercano; a la Educación en mi caso. Me acuerdo, por ejemplo, de las triquiñuelas a las que está recurriendo la Consellería para retrasar el envío de sustitutos cuando un profesor enferma, o del presupuesto menguante para calefacción, o de los alumnos inmigrantes recién llegados, a quienes  instalan en una silla del aula sin clases de refuerzo, como plantas sin agua, condenados al fracaso escolar. Yo, además, tengo muchos datos en la memoria para indignarme tras cinco años siguiendo la pista a las subvenciones dedicadas a eso que llaman normalización. Es un dinero que no se emplea en algo positivo y tangible, como garantizar que los niños gallego-hablantes de las ciudades puedan ser educados en lengua materna, sino  en intentar que la prensa  incluya noticias en gallego, o que las emisoras emitan en gallego, o para que se "normalicen" asociaciones de todo tipo, para la labor de los equipos de "normalización" de colegios y ayuntamientos. También se les da a manos llenas a fundaciones de la causa,  a editoriales para editar libros en gallego, a los del audiovisual, o para que las empresas le den visibilidad en sus campañas o rotulación; incluso la ONCE recibe dinero para usarlo. No imagináis la millonada que se nos ha ido por el desagüe. Son cifras que rara vez llegan a los ciudadanos, ni siquiera nosotros, que seguimos el asunto de cerca, podríamos dar una cifra precisa; tal es la maraña de partidas y el número de  Consellerías que participan en el reparto de este jugoso pastel.

Hace unos días se airearon unas ayudas cuatrimestrales que se acaban de publicar en el DOG; para nosotros unas de  entre tantas. Las criticaba una asociación pro-imposición, escocida porque no figuraba en el reparto (deberíais haber ahorrado cuando el bipartito os cubría de euros, le diría la hormiga a la cigarra).  Junto a los 50.000 euros asignados a la Confederación de Empresarios para usar el gallego, aparecían  35.000 euros asignados a la Federación de Escuelas Católicas de Galicia para normalización  lingüística. Si lo habéis leído en la prensa habréis pensado que se trata simplemente de poner la mano y obtener un dinerito extra. En este caso lo que a mí me intriga más no es el mercadeo, sino lo que van a hacer con ese dinero, sobre todo teniendo en cuenta el perfil del Secretario y portavoz de esa entidad. Me explico:

LEER MÁS


sábado, 2 de junio de 2012

La amargura del BNG


A Valentín García no le gustan mucho las fotos pero cargo obliga. El miércoles al acabar las clases, mi amiga Vivi me recogió en el instituto para llevarme a Santiago. Tenía una reunión  con el responsable de Política Lingüística para exponerle una propuesta de cambio en el actual decreto que regula el uso de las lenguas en la enseñanza; se trata de un cambio que creemos sensato y sencillo de aplicar: ya que por ahora no hay manera de que nos dejen elegir la lengua vehicular de nuestros hijos, mientras se pronuncian los tribunales y movemos el asunto aquí y allá, le pedimos a la Xunta que, al menos, se rote el idioma de las asignaturas  hasta 2º ESO, en este momento se estudian en gallego las más interesantes desde el punto de vista lingüístico.  En la web de GB tenéis toda la información. 

Vivi subió conmigo al despacho de Valentín García, lo saludó y me esperó abajo. Me hizo gracia el comentario que me hizo al salir: "Es el primer señor del PP que me parece atractivo". Vivi es de voto de izquierdas fiel, fiel, así que, sin querer yo restarle virtudes a Don Valentín, interpreté el piropo como que estaba sorprendida porque le había visto cara de buena gente. Desde luego no tiene nada que ver con el pedazo de hielo que le precedió en el cargo, con aquella mirada que tenía de oficinista del KGB con aspiraciones. Valentín tiene un toque Platero muy agradable. Pero, bueno, en todo caso, ya se trate de  Platero o del mayordomo de Putin, cuando se trata de un cambio en el Decreto, quien tendrá la última palabra será Feijoo.

Cuando recogimos el coche en el parking yo ya tenía el estómago en los pies, pero todavía nos quedaba algo más por hacer antes de poder ir a comer;  teníamos que  abandonar la autopista a medio camino y tomar la vía del Salnés hasta Ribadumia, donde están los estudios de Canal Rías Baixas.  El  motivo, algo increíble que nos sucedió la semana pasada. Parece que al BNG no le ha gustado nuestra revista "Vosotros", me explico: por lo visto les ha gustado mucho, así  que han estado devanándose los sesos para encontrar una manera de  chinchar y, no se les ha ocurrido otra cosa que intentar armar la marimorena porque usamos los topónimos correctamente, lo que para los nacionalistas es una "deturpación" del idioma. También les ha dolido en el alma que haya dos anuncios de sendos ayuntamientos, así que han requerido a los alcaldes a dar explicaciones en un pleno, lo explicaban en una rueda de prensa que emitió Canal Rias Baixas. Fueron tales las barbaridades que dijeron que nos planteamos denunciarlos pero, finalmente decidimos responder en el mismo medio. En este vídeo tenéis mi respuesta y en el enlace siguiente lo que dijo el BNG, completamente desmelenado y bilioso. Alguien me comentó que los nacionalistas  tienen incluso la intención de llevar el asunto al Parlamento de Galicia. Después de ver estos vídeos supongo que se habrán quedado sin ganas de hacerlo. Qué ridículo. 


Respuesta de GB





El BNG acusa

O Bng denuncia publicidade partidista dos Concellos de A Pobra e Ribeira


PD Si alguna vez vais a Ribadumia-Barrantes podéis comer en una de esas casas de comidas tan buenas que tenemos en los pueblos de Galicia, se llama "O Tío Benito". Por doce euros  tomé en la terraza unas croquetas caseras de bacalao muy ricas con pimientos de Padrón, unos callos que estaban riquísimos, de esos cremositos sin demasiado chorizo y en su punto de especias, y de postre, cañitas de crema. 

viernes, 25 de mayo de 2012

De Pinocho en Galicia o Cataluña


Una de las escenas de 'Pinocho, un cuento musical' FOTO: Auditorio de Galicia

Hace un tiempo empecé a leer " La bruja debe morir" del profesor de Psicología Sheldon Cashdan, lo hice cuando mi hijo mayor ya había llegado a la adolescencia. Por lo visto ya era tarde para arreglar el estropicio que había causado en el chaval a juzgar por lo que en el libro se afirmaba.
 Encontré interesante el análisis que  se hacía sobre la evolución de los cuentos de siempre y de cómo  han ido adaptándose a la psicología de cada época. Sheldon sostiene que  los sucesos de los cuentos nos enseñan a reflexionar sobre las complejidades morales de la vida y que el ser humano se ha ido enfrentando a través de esos relatos a las debilidades humanas:  la gula, la lujuria, la ambición o la envidida (de la que  Cenicienta parece ser el máximo exponente). Como en un principio los cuentos se concibieron para ser consumidos por adultos, las versiones primitivas eran mucho más crudas y así los finales de los personajes que representan el mal, ya fueran una bruja o la reina- suegra, eran terribles y escabrosos. También descubrí que los personajes tradicionalmente buenos  no lo habían sido tanto en versiones anteriores; me sorprendió leer que Caperucita le hacía un striptease al lobo (el cuento acababa como ya os podréis imaginar) y me quedé totalmente hecha polvo al enterarme de que mi príncipe favorito, el de la Bella durmiente, violaba a la princesa mientras estaba dormida. Después de eso, cuando un día José Manuel me dijo que iba a ponerles a los alumnos un reportaje en el que se demostraba que el amor era producto de unas frías reacciones químicas, le dije que no tenía corazón, que esas cosas no se les cuentan a los jóvenes.
En lo que se refiere a las  historias  ya destinadas a los niños,  al parecer yo lo había hecho rematadamente mal. Mis modificaciones de los cuentos para dulcificárselos a mi hijo habian sido toda una metedura de pata. Según Sheldon, los niños proyectan su lucha interior entre el bien y el mal en las batallas que libran los personajes de los cuentos, o sea que cuando la bruja se muere rabiando, el niño mata los miedos que pudiera albergar.
Mi cuento de los tres cerditos era el paradigma de lo inapropiado. En mi versión, el lobo feroz no lo era tanto, sino un pobrecillo con una madre despistada que siempre se olvidaba de prepararle la merienda y, además, el animalito no tenía ni hermanos ni primos con quienes jugar, de ahí su manía de perseguir a los cerditos, lo que quería  era hacerse amigo de ellos. Al final  tenía lugar una llamada telefónica del cerdito mayor a mi hijo: "Javi ¿dejamos entrar al lobo a merendar?" y Javi abría los ojos como platos y  decía que sí.  Cuando llegué al final del libro comprendí que no lo había hecho tan mal después de todo, ya que se sostenía que el atractivo de los cuentos  consiste en hacer que nos identifiquemos  con nuestro lado oscuro. No se si mi hijo tenía un lado oscuro, pero el brillante se  quedaba muy satifecho imaginando al lobo tomándose un bocadillo de Nocilla con los cerditos mientras los cuatro jugaban al parchis; nada que ver con la imagen atenazante que yo recordaba de mi infancia de un lobo huyendo con el trasero pelado por el fuego y la mandibula desencajada de dolor. 
Esta semana lei en El Correo gallego un titular inquietante referido a un cuento, se informaba sobre un musical para niños y se decía literalmente "En el musical intentamos transmitir los valores de Pinocho". 
A mi Pinocho no me gusta, siempre me ha parecido un plasta, y nunca le he contado el cuento a ningún niño por considerarlo tedioso, tenebroso y retorcido pero, filias y fobias aparte, aunque por lo visto el final de la historia tenga una moraleja de honestidad, el muñeco de la nariz creciente, no me negaréis que siempre lo hemos asociado a la mentira, de ahi mi inquietud al leer el titular. Incluso se me ocurrió  que en estos tiempos de deconstrucción,  quienes manejan los hilos de estas marionetas en las que quieren convertirnos tal vez quieran tornar la mentira en algo positivo. En efecto, les vendría muy bien, así no solo nos presentarían como blanco lo que es negro sino que por añadidura habríamos de darlo por bueno una vez descubierto el engaño.
Mientras eso no sucede, unos cuantos toca narices seguiremos mostrando las mentiras de quienes nos gobiernan ya sea en Galicia o, por ejemplo, en Cataluña. El mismo día del titular sobre Pinocho recibí un informe muy revelador realizado por Convicencia Cívica Catalana. Os pongo el enlace, ¿Cuántas veces habéis oido hablar del milgaro de los milagros? Me refiero a  esos niños que aprenden mucho un  idioma estudiando otro, !En Cataluña el gobierno incluso da cifras! La asociación presidida por Francisco Caja muestra las trampas que hace la Generalitat con las pruebas de  ambos idiomas.  Al ritmo que van, cualquier día en el examen de español de Selectividad  les ponen un TBO como texto y como pregunta: ¿ cuantos pelos tiene Mortadelo en la cabeza?  
  Señor Monteagudo, me ha dicho un pajartio que de vez en cuando entra usted en este blog, no se si será cierto, pero si lo es,  espero que  este informe le sirva para no volver a escandalizarse como lo hizo  en un debate conmigo cuando afirmé que en Cataluña estas pruebas no eran en absoluto fiables. Hala, que paséis todos una feliz  semana, el señor Monteagudo también.

La desigualdad de las evaluaciones lingüísticas del gobierno catalán. Castellano fácil, catalán difícil 


Comentarios de alumnos sobre las pruebas


Las 10 mentiras de la inmersión lingüística en Cataluña

viernes, 18 de mayo de 2012

El Rosalía de Antía Cal





Esta señora de mirada sabia y curtida es Antía Cal, fundadora y durante muchos años directora de mi colegio, el Rosalía Castro, un lugar grabado en mi memoria con cariño donde estudié desde los cuatro años hasta los diez. Publicaron esta entrevista el martes en La Voz de Galicia para señalar que le han concedido el premio Trasalba. Hace poco también hablaron de ella  en Faro de Vigo. Me llamó la atención el titular "Una escuela del S. XXI en los años sesenta".


Es verdad que el Rosalía era entonces un colegio diferente pero no yo no he vuelto a encontrar algo igual, al menos en Vigo; de haber existido algún colegio así no habría dudado en inscribir en él a mis hijos.
El Rosalía era un colegio de ambiente familiar donde nos enseñaban a pensar, a tener espíritu crítico, y donde fomentaban nuestra creatividad, el amor a la naturaleza y el compañerismo. No es cierto que se tratara de un centro plurilingüe como se decía en la entrevista, al menos no con un "plurilingüismo"tal y como nos lo venden ahora desde la Xunta; era un colegio bilingüe español- inglés y con una enseñanza del idioma muy bien planteada.


Cuando llegué al colegio ya sabía leer, tenía prisa, así que aprendí sola en casa a base de ir a la cocina o al salón a preguntar cómo se pronunciaban las sílabas de los cuentos, pero en el colegio llegaron el perfeccionamiento y las primeras frases escritas sobre el cuaderno. Hasta que el aprendizaje de la lecto-escritura estaba bien asentado en lengua materna no empezaban a enseñarnos a leer y escribir en inglés; un sistema sensato muy alejado de la chapuza que les endosan ahora a muchos pequeños de Galicia, sobre todo a los niños gallego-hablantes de las ciudades, que en infantil reciben sus clases en español porque se hace un computo por aula y se enseña en la lengua de la mayoría. No se tiene en cuenta que en otras aulas hay niños con la misma lengua materna junto a quienes podrían formar grupo. Esta auténtica barbaridad, denostada por cualquier pedagogo que no anteponga su ideología a su profesión, dicen que se hace para no separar a los niños por idioma, aunque el verdadero miedo que subyace es el de dejar elegir. En otros países, conocedores de los beneficios de adquirir la lecto-escritura en lengua materna, existen colegios con aulas en idiomas diferentes y los niños no se llevan entre sí peor que en Galicia. Tampoco los defensores de la imposición reclaman la elección de lengua en esta etapa, seguramente con la esperanza de que cambie el gobierno y que todas la aulas sean sólo en gallego. Los niños gallego-hablantes de ahora serían, pues, unas víctimas necesarias de "la causa".
                                                                     

En cuanto a las asignaturas, no recuerdo haber tenido  en mi colegio un libro de Geografía, ni de Ciencias, ni de Matemáticas en inglés y, sin embargo, acabé hablándolo como una niña inglesa de mi edad. Es cierto que mis padres me enviaron interna a un colegio de Inglaterra durante medio curso cuando tenía 6 años, pero creo que el nivel de mis compañeros del Rosalía era extraordinario ¿Cómo se lograba? Enseñando muchas horas de inglés y con profesores excelentes. Cantábamos en inglés, jugábamos y hacíamos teatro en inglés, escuchábamos cuentos, veíamos reportajes de naturaleza en inglés y hablábamos siempre en ese idioma con las profes inglesas. Ése es el método idóneo en mi opinión, y lo prefiero al sistema usado en los actuales colegios privados bilingües en los que se estudian asignaturas en esa lengua. Aun así,  todos sabemos que esos colegios bilingües son centros de élite, con una dedicación intensiva a esta lengua en los primeros cursos, y a los que acuden niños de familias con recursos que pueden enviarlos en verano al extranjero. Lo de la enseñanza trilingüe en los centros dependientes de la Xunta me parece un disparate. Se está haciendo,  a mi entender, sin las suficientes cautelas, y  en el caso del inglés, tras una enseñanza del idioma en primaria deficitaria, de manera que, salvo honrosas excepciones, estudian en inglés alumnos sin el nivel suficiente y enseñados por profesores a quienes no se les exige la competencia adecuada. Una chapuza cuyas consecuencias nunca conoceremos, porque ya se encargará alguien de edulcorar cualquier estudio, de igual modo que se hacen trampas en Cataluña con las pruebas para los informes PISA.
                                                                                                                
 En cuanto al gallego, en aquella época  todavía estaba fuera del currículo, pero era una lengua prestigiada en el colegio, la que usaba la familia de la directora, que vivía en el mismo edificio del cole, y sus sobrinos, compañeros míos, y se ponía especial cuidado en que conociéramos las canciones populares y a los escritores gallegos de más renombre, una rareza en aquella época.

Creo que a los antiguos alumnos del Rosalía nos unen unos recuerdos muy gratos; he buscado alguna foto pero creo que las guarda todas mi madre, y el antiguo colegio no se puede fotografiar porque está ahora abandonado, con las aulas huecas, los encerados descarnados, y el querido lugar de recreo convertido en depósito de materiales de desecho. Ni siquiera el recinto donde correteaba Lassie está reconocible. Me he topado, sin embargo, en internet con esta foto. Es del curso de mi hermana, ella está delante con un vestido azul y blanco, pegadita a Montse que venía a casa a menudo y a que ahora tiene una hija adolescente. Detrás, sentado sobre el bus, a la izquierda está Pablo Comesaña, su familia era la antigua dueña de Faro de Vigo. A veces me iba con ellos al periódico al salir de clase y merendábamos junto a las máquinas mientras se montaban los ejemplares para el día siguiente.

Tengo mucho que agradecerle a Antía Cal, Tita para sus alumnos. Recuerdo su voz, sus gestos y su capacidad para trasmitir conocimientos con pasión. Le agradezco en especial que me permitiera interpretar  mimo ante los pequeños, y que me dejara improvisar cuentos en voz alta cuando fue mi profesora el último curso. Pero, sobre todo, recuerdo como algo mágico el momento en que interrumpía la tarea de Matemáticas para leernos alguna historia y adentrarnos en el mundo de la Mitología griega. ¿Conocéis ahora algo igual?