
Acuarela de Eva Liberal
Las vacaciones de verano son un buen momento para bajar el ritmo y disfrutar de quienes tenemos cerca. Excepto el blog, que depende sólo de mi, creo que todo lo demás lo tenemos organizado para que pueda tener un buen descanso por primera vez en varios años. Toco madera.
Este año necesito más que nunca estar con el peque, porque pronto dejará de serlo, le cambiará la voz y con ella tal vez su forma de percibir. Estos dos meses podremos permitirnos ir al bosque de nuevo a recoger moras para hacer mermelada, leer sentados en la hierba, ponerles nombres a los árboles e inventar historias. Cuando era más pequeño, en lugar de leerle cuentos prefería inventarlos para él; le decía que me diera tres palabras y de ahí partía la historia. Hablaremos de todo un poco sentados bajo las estrellas en las noches de calor, y pensaré, como tantas veces, cómo me gustaría poder darle la educación que, si estuviera a mi alcance, les daría a los niños que son como él. Pero las cosas son como son y acabamos teniendo que asumir los fríos y esquemáticos planes de estudios.
Las vacaciones de verano son un buen momento para bajar el ritmo y disfrutar de quienes tenemos cerca. Excepto el blog, que depende sólo de mi, creo que todo lo demás lo tenemos organizado para que pueda tener un buen descanso por primera vez en varios años. Toco madera.
Este año necesito más que nunca estar con el peque, porque pronto dejará de serlo, le cambiará la voz y con ella tal vez su forma de percibir. Estos dos meses podremos permitirnos ir al bosque de nuevo a recoger moras para hacer mermelada, leer sentados en la hierba, ponerles nombres a los árboles e inventar historias. Cuando era más pequeño, en lugar de leerle cuentos prefería inventarlos para él; le decía que me diera tres palabras y de ahí partía la historia. Hablaremos de todo un poco sentados bajo las estrellas en las noches de calor, y pensaré, como tantas veces, cómo me gustaría poder darle la educación que, si estuviera a mi alcance, les daría a los niños que son como él. Pero las cosas son como son y acabamos teniendo que asumir los fríos y esquemáticos planes de estudios.
Conozco a algunas madres a quienes les cuesta transmitirles a sus hijos el amor que sienten por ellos, sustituyen caricias y palabras por cosas concretas; los aman cuando les compran un pijama de tejido suave, o cuando les preparan la merienda, transmitiendo con sus manos ese cariño que ellos recogerán sin saberlo. Nunca me ha costado expresar mis sentimientos, volcarlos sobre aquellos que quiero con caricias y palabras bonitas, pero a veces uso también otro instrumento: la cocina. Este verano espero que el peque comparta conmigo esos momentos entre pucheros, como si fuese Navidad, y mientras mimamos las hortalizas, las salsas, y elegimos las especias le enseñaré otras cosas que alimenten su sensibilidad.
"I want to feed you the flowers of ice
on this winter window,
the aromas of many soups,
the scent of sacred candles
that follows me around this cedar house,
I want to feed you the lavender
that lifts up out of certain poems,
and the cinnamon of apples baking,
and the simple joy we see
in the sky when we fall in love."
on this winter window,
the aromas of many soups,
the scent of sacred candles
that follows me around this cedar house,
I want to feed you the lavender
that lifts up out of certain poems,
and the cinnamon of apples baking,
and the simple joy we see
in the sky when we fall in love."
"Quiero alimentarte con las flores de hielo
de esta ventana de invierno,
los aromas de muchas sopas,
el perfume de velas sagradas
que por esta casa de cedro me persigue.
Quiero alimentarte con la lavanda
que se desprende de ciertos poemas,
y la canela de manzanas asándose,
y el placer simple que vemos
en el cielo cuando nos enamoramos".
Hoy hemos preparado una quiche. Mi tía Begoña lleva un montón de tiempo pidiéndome la receta, pero como nunca anoto los ingredientes ni las cantidades, todavía no se la había dado. Esta mañana me he acordado de ella y he ido a por un boli y un papel, de manera que, de paso, la comparto con vosotros. Mi tía probó esta quiche en una de esas comidas familiares en las que cada uno aporta algo. Me parece que está muy rica, aunque también es posible que ella haya agrandado su sabor en el recuerdo porque la tomamos un sábado de verano de brisa templada, rodeados de pinos y geranios, en buena compañía y mirando la bahía de Bayona. Lo que os ofrezco solo es la receta. Espero que si la hacéis podáis compartirla con personas que queréis. Aquí la tenéis, un abrazo.
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