Querida Teresa
Justo antes de empezar a escribir el post que publico cada semana en mi blog, leí en la prensa digital que has mejorado un poco y que estás consciente. Había preparado algo que no tiene nada que ver con este virus que nos trae de cabeza a todos, pero acabo de decidir que prefiero dirigirme a ti, que has ocupado mis pensamientos esta semana. En Dallas hay una mujer joven confinada por el Ébola que recibe cada día cartas de ánimo para aliviar su aislamiento. Espero que cuando te recuperes y vuelvas a pasar las horas navegando en internet, como dicen que hacías cuando estabas ingresada, antes de que hubieras empeorado, te encuentres este blog entre las voces indignadas ante la ineptitud y la irresponsabilidad de esta desgracia de gobernantes que tenemos.
Acabo de leer en El País una entrevista a Agustín Llanes, director del centro Nacional de Medicina Tropical. Entre otras cosas decía que por un lado están los especialistas y por otro lado está la política, que se nutre de lo que todos conocemos: la mediocridad. Decía que los políticos no quieren oír la opinión de la gente válida, sino el consejo del mediocre. Ahora han montado un consejo de expertos, después de haberla liado parda. En otra categoría se encuentra el consejero de Sanidad de Madrid, que no sólo te echa la culpa, sino que te llama corta, mentirosa e irresponsable. Yo no sé si hubieras podido hacer las cosas mejor, pero de lo que estoy convencida es de que eres una víctima más en este caos. No puedo ni imaginar lo aturdida y confusa que te habrás sentido desde que empezaste a encontrarte mal. Los políticos que tenemos en España son así, capaces de señalar a quien sea con tal de exculparse ellos. Alguno incluso aprovecha para colgarse una medalla a tu costa. Acabo de cerrar con repugnancia una información de un medio digital en la que el Presidente de la Xunta daba a conocer a los medios que gracias a unas gestiones realizadas por él, el gerente del Carlos III va a informar a tu madre sobre tu estado de salud. Debe de ser que en el colegio de religiosos de León donde estudió, no le enseñaron eso de "que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha". En fin, no dan para más.
Soy de las que consideraron lógico, normal y preceptivo que trajéramos a casa a los dos cooperantes españoles. Soy de las tontas de remate que pensaron que, a pesar de las muestras de ineficacia que tantas veces han mostrado nuestras “autoridades”, esta vez, por tratarse de un asunto tan grave, lo tenían todo preparado y previsto, que íbamos a acoger a los dos enfermos con plenas garantías. Confieso que cuando veía que alguien alertaba del peligro del traslado y denunciaba falta de previsión, pensaba que se trataba de las habituales ganas de chinchar porque los dos cooperantes eran sacerdotes católicos. Ahora estoy convencida de que si ellos hubiesen sabido que tras aquella espectacular caravana que los llevó desde el aeropuerto hasta tu hospital no había más que humo, habrían pedido que los devolvieran a África o le habrían rogado al gobierno que aceptara el ofrecimiento del ejército y les permitiera a su profesionales de la NBQ hacerse cargo de su cuidado.
No soy de las que estarían junto a los que llamaban asesinos a los bomberos y a los policías que sacaron a Excalibur de vuestra casa, aunque me apenó que hubiera que sacrificarlo. Me he pasado media vida buscándoles cobijo a perros abandonados, curando a chuchos atropellados y acogiendo en mi casa a calamidades perrunas de todo tipo y, mientras lo hacía, me preguntaba por qué tantas personas que no mueven un dedo para ayudar a los seres humanos necesitados en tantos ámbitos y lugares, critican a los que además de cooperar con organizaciones de ayuda humanitaria, reservamos una parte de nuestro tiempo y de nuestro dinero para ayudar también a los animalillos que aparecen sufriendo ante nuestros ojos. No todos tenemos el valor que tienen los misioneros y sólo cooperamos con nuestras aportaciones económicas desde aquí. En el mundo hay desgracias mil, pero es humano que nos queramos proteger de esa avalancha de sufrimiento, si no, la vida resultaría insoportable para nosotros. Otros se preocupan por el esguince de un futbolista o se pasan horas en una cola para comprar las entradas a un concierto, y yo no los juzgo, también es comprensible y humano que centremos nuestra atención en lo más cercano pero, no es justo que ellos, o cualquier persona que no dedica el 100% de su tiempo y de sus recursos a paliar el hambre y el sufrimiento en el mundo, me juzgue a mí por ayudar a un animal en peligro. Tus allegados dijeron que Excalibur era importante para ti, Teresa, y sobre todo por eso, a muchos nos apenó más lo que le sucedió, porque tú nos eres cercana y Excalibur lo era, y mucho, para tí.
Hace unos meses tuvimos que sacrificar a Lara, nuestra perrita labrador. Tuvimos que hacerlo, era inevitable, como creo que era inevitable el sacrificio de Excalibur. Las circunstancias son las que son y el país es el que es; no te tortures buscando otras opciones. Lara tenía aproximadamente la misma edad que Excalibur, y como te habrá sucedido a ti, en casa éramos conscientes de que dentro de no mucho tiempo tendríamos que despedirnos de ella. A Lara le tocó en febrero y a Excalibur ahora. Los perros viven poco; es uno de los escasos defectos que tienen. Tanto Lara como Excalibur se han ido sin sufrir. En inglés existe una expresión para referirse a la eutanasia de las mascotas que resulta muy difícil de traducir y que sólo se capta si eres anglohablante: we put him or her to sleep. Las mismas palabras se usan cuando llevas a un niño a la cama y le regalas el sueño.
Cuando te recuperes, adopta otra mascota y, si puedes, que sea un perrillo de un centro de acogida; verás como convertir algo malo en bueno te reconforta y, cuando llegues a casa del trabajo, después de dedicarles media vida a los demás, disfruta del cariño de los que a ti te hacen feliz.
Cuando te recuperes, adopta otra mascota y, si puedes, que sea un perrillo de un centro de acogida; verás como convertir algo malo en bueno te reconforta y, cuando llegues a casa del trabajo, después de dedicarles media vida a los demás, disfruta del cariño de los que a ti te hacen feliz.
PD.- Si os apetece, enviad comentarios como siempre. Intentaré publicarlos cuando sea posible; he tenido algunos problemas técnicos con el blog. De hecho, como veis, escribí este post anoche y no he podido publicarlo hasta ahora.
Hoy más que nunca os deseo que tengáis una feliz semana.




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