Aquí estamos las tres disfrutando de esta primavera, eso sí, falta Margot, la tortuga, que es muy poco fotogénica. La perrita Labrador que veis a mi derecha se llama Lara, la adoptamos con ese nombre cuando tenía dos años. Sus antiguos dueños estaban todo el día fuera de casa y ella no soportaba la soledad así que mataba las horas mordisqueando todo lo que tenía a su alcance y se había convertido en un problema. Cuando fui a recogerla comprobé que no habían exagerado, la valla de madera de entrada a la casa aparecía astillada y en un estado lamentable; nada más llegar a la nuestra se comió dos chaquetas que había en el tendal, pero enseguida hicimos las paces. Es el animal más dulce y noble que hemos tenido y aunque en la foto parece seria es porque está posando, siempre se la ve alegre. Tuvimos que esterilizarla pero no fue una extirpación completa, así que dos veces al año tenemos visita… el mismo novio siempre. No es un dandy, a veces hasta tengo la impresión de que tiene una oreja más grande que otra pero a Lara le hacen chiribitas los ojos cuando lo ve aparecer en lo alto del muro así que si a ella le gusta a nosotros también. La perrita blanca se llama Mía, la adoptamos hace cuatro años tras haberla encontrado atada a una cadena de 30 centímetros, esquelética, casi ciega por la debilidad y con el cuerpecito cubierto de heridas por la sarna. No nos la querían dar, su antigua dueña nos dijo al peque y a mí que ya le había pedido a un hijo suyo que le pegara un tiro. Tras varias visitas logramos convencerla. Tardé tres meses en curarla, voy a ahorraros la imagen de su cara cuando llegó a casa, os la muestro de espaldas y en otra foto de cuerpo entero cuando ya llevaba mes y medio con nosotros y estaba bastante recuperada, pero aún así podéis ver lo crueles que son algunas personas con los animales.
La primera vez que pude acariciarla sin guantes cerró los ojos y comenzó a gemir, creo que nunca antes había recibido una muestra de afecto. Ahora es feliz. Sé que algunas personas consideran un exceso ayudar a los animales habiendo personas necesitadas, yo creo que este es un esfuerzo añadido a otros y que también es una muestra de humanidad. A quienes creen que el sufrimiento causado a un animal no les degrada como personas me gustaría decirles que no sólo les hacen daño a ellos sino también a quienes nos duele verles sufrir.
Hoy me apetecía contaros esto, cambiar un poco el tono de entradas anteriores por este más casero y personal y así poder aprovechar para daros las gracias por el seguimiento que estáis haciendo de este blog. Estoy sorprendida por la cantidad de visitas que recibe. De España son miles pero también hay 200 asiduos de Estados Unidos, 80 de Reino Unido, de Francia, Canadá, Dinamarca, Bélgica Finlandia y algunas visitas de diversos lugares del mundo. Procuraré mantener vivo vuestro interés ampliando los contenidos con otros nuevos. Muchas gracias y un sincero abrazo a todos.
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