Esta semana han elegido los señores de la Real Academia Galega un nuevo presidente. El afortunado ha sido
Freixanes, exdirector de Galaxia, una de las editoriales de cabecera y subvencionadas por la Xunta. Nueve de los 28 miembros de la RAG ni siquiera asistieron a la votación y, como siempre, la elección estuvo precedida de todo tipo de agrias declaraciones, acusaciones, y acuchillamientos. Ellos son así, y cuando digo ellos me refiero a los nacionatas en general. He llegado a esa conclusión por inducción, es mucho lo que he visto ya.
Podría poneros unos enlaces a noticias de estos días para ilustraros acerca de los entresijos de las peleas que los tienen entretenidos ahora; creo que lo último fue un artículo de título "Cainismo en la RAG", pero me da pereza, es todo muy cutre; viene a ser una segunda parte de lo que pasó con el ultra Ferrín, que tuvo que dejar la presidencia acusado de despilfarro, de nepotismo y de no rascar bola. Os lo contaba en el blog,
aquí.
El caso es que La Voz de Galicia publicó la noticia de la elección de Freixanes, y esta generó bastantes comentarios. La mayoría eran contrarios a la labor que hace la RAG, y no pocos se quejaban de que la institución está sirviendo de laboratorio para inventar una lengua. Decían lo que tantas veces se oye en la calle y que yo he repetido cada vez que me preguntan por el futuro del gallego. La gente lo ve: que los que heredaron el gallego, los que siempre lo han hablado, no reconocen su lengua en la neolengua de la Xunta-RAG. Hay dos idiomas que se parecen cada vez menos, y ello no viene motivado por el nivel cultural del hablante, porque hasta las palabras de uso más cotidiano se cambian para alejarlas del español, lengua a la que el gallego, por contacto, históricamente tiende a parecerse, por mucho que les moleste a estos bichos raros.
Ni en la RAG, ni en el Consello da Cultura, ni en el Instituto da lingua Galega, ni en el Centro Ramon Piñeiro, ni en el Observatorio da lingua, ni por supuesto en las facultades de filoloxía, y no digamos en las editoriales patrias, toman nota, y no lo hacen porque ganan mucho dinerillo con sus nuevos diccionarios, cada vez más gorditos, con sus subvenciones para estudios y planificación de la gramática, por retocar y crear léxico, etc.
He estado buscando la noticia de La Voz de Galicia para que pudierais leer esos comentarios, pero ya no me aparece en internet.
Desde hace ya mucho tiempo, las emisoras de radio con sede nacional, emiten en gallego cuando desconectan para Galicia. Lo hacen porque cobran de la Xunta por ello. En cuanto a la publicidad de la Xunta, a veces anuncian cualquier cosa, es una fórmula para dar dinero a los medios y tenerlos atados y que den jabón al gobierno autonómico. Lo mismo hacen las diputaciones y los ayuntamientos.
Ayer por la mañana escuché por enésima vez una cuña publicitaria que emiten las emisoras de Galicia en la desconexión local. Es de Sogama, una entidad dependiente de la Xunta que lleva asuntos de medio ambiente. El mensaje ahora que lo he escuchado de otra manera para ponéroslo aquí, está bien, no lo había captado, porque el lenguaje es tan artificial que no me había fijado en el resto.
Es una cuña breve. El mensaje es el siguiente: si separas la ropa cuando llenas la lavadora para que no se te estropee, ¿por qué no separas la basura y la arrojas en contenedores diferentes? El argumento: el marido, en el papel de inútil para las tareas domésticas, le pregunta a su señora si puede meter toda la ropa en la lavadora, y ella le advierte que tiene que separar la de color del resto. Os pongo a continuación la frase central. ¿Cómo es posible que en un anuncio se utilice un lenguaje con el que no empatiza el oyente medio?. La respuesta es que lo importante no es el mensaje sino la promoción de una neolengua.
Nin se che ocorra, ao mesturar roupa de cor van destinguir.
Me he entretenido en realizar una pequeña encuesta. He preguntado a personas de zonas gallegohablantes de las 4 provincias gallegas. Ni una sola expresaría así ese mensaje. Es más, les sonaba a chino, la mayoría adivinaba el significado estando atentos y por eliminación.
Y ahora os contaré cómo lo diría la gente gallegohablante, la única que puede conservar el gallego, porque viven en un entorno que también lo es y se lo transmiten a sus hijos, aunque estos sean bilingües y utilicen el español a menudo en su vida diaria. Pero en casa, con la familia, hablan gallego, el de la gente, el que dice gracias, no grazas, ese que no gusta a la RAG. El otro es la neolengua que los militantes intentan transmitir a sus hijos, a menudo sin éxito porque viven en entornos urbanos o de poblaciones donde el gallego ya no predomina, esa lengua no tiene futuro.
Así es cómo diría esa frase un gallegohablante tradicional:
Nin se che ocurra, si a mezclas coa roupa de color van desteñir.
Podéis escuchar la cuña
aquí. No hay persona honesta que pueda decir que la gente habla así.
Algunos usaron se para el condicional, pero la mayoría dijeron si. Ninguno usó ni ocorra, ni cor, ni, por supuesto destinguir. Esta última era la palabra que más les chocaba, a algunos hasta les hizo gracia, y me alegré de que se rieran porque me molesta que los hablantes de siempre se sientan cohibidos ante el gallego de la tele, de la Xunta, en muchas ocasiones te dicen que ellos no saben hablar. Destinguir es a tenguir, lo que desteñir es a teñir. Si alguien me presenta a una sola señora gallegohablante que le haya dicho alguna vez a su peluquera: veño a tinguirme, le pago una mariscada en el Moscón, (Bayona).
¡Pesados, plastas, qué manera de estropear un idioma.!
Todo lo relacionado con la (a)normalización lingüística forma parte de un proyecto de ingeniería social, en el que los ciudadanos, sobre todo los escolares, somos cobayas en manos de unos caraduras que viven del asunto y que se valen de un pequeño ejército de bobos de solemnidad a los que han hecho creer que tienen una misión en la vida. El esquema se repite en todos las comunidades autónomas con lengua cooficial, también la manipulación de la propia estructura de la lengua. En Valencia y Baleares van incluso más allá, obligándoles a estudiar en un idioma que ni siquiera es de esas comunidades.
Un abrazo, amigos. Sé que es difícil, pero...que el país os sea leve.