Eso de los estereotipos locales no me parece que tenga mucho sentido, sobre todo en estos tiempos. Las personas estamos cada vez menos aisladas en todos los sentidos y también más "mezcladas", así que el hecho de que a mí me guste usar la ironía y lanzar de vez en cuando al aire preguntas cuya respuesta ya conozco, debe de ser una casualidad y no una consecuencia de ser gallega. Sin embargo, hoy voy a plantearos una pregunta cuya respuesta desconozco y, de verdad, que me gustaría conocerla.
Como veis, contraviniendo mi costumbre, he elegido para encabezar esta entrada una fotografía de dos políticos: Rajoy y Mas aparecen sonrientes esta semana a la entrada de la Moncloa. Tras la reunión supimos de una advertencia del Presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña al Presidente de España: hay una línea roja que no se puede "pisar" (sic) y la cuestión lingüística está "sobre" esa línea. Es decir: la imposición lingüística no se atreva usted a tocarla y ni se le ocurra obligarnos a cumplir la ley y las sentencias del Tribunal Supremo. Vaya, vaya.
¿Cuál fue la reacción de nuestro Presidente? Pues ninguna, simplemente no reaccionó, ni él, ni tampoco su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, aunque, afortunadamente esta vez parece que la prensa sí les está pinchando un poco en las ruedas de prensa para que se pronuncien sobre el asunto, pero ellos siguen saliendo por peteneras. Cualquier cosa antes que toserle al señor Mas.
Desde hace ya unos cuantos años los presidentes del Gobierno de España, tanto del PSOE como del PP, han tenido que contentar, plegarse a, someterse a, tragar, aguantar etc., las exigencias en materia de lengua que desde el gobierno catalán les han impuesto. Eran cosas de la aritmética parlamentaria, los necesitaban para gobernar. Algunos presidentes se sometieron a sus exigencias con más agrado que otros. Zapatero, por ejemplo, parecía sentirse bastante a gusto, al contrario que Felipe Gonzalez quien, a pesar de haber recurrido el modelo de las Ikastolas (algo que dio lugar a una sentencia que viene a avalar la elección de lengua en la enseñanza), cuando dependía de CIU sin embargo, se reunió con Pujol que lo amenazó con una crisis política "de incalculables consecuencias". Curiosamente el TC avaló la Ley de Normalización Lingüística poco después con unos argumentos ridículos y retorciendo la jurisprudencia del propio Tribunal y la del TEDH sobre el caso de un padre belga. Algo parecido le sucedió a Aznar.
Muchas de las personas que están hartas de esta situación respiraron aliviadas cuando el PP ganó las elecciones por mayoría absoluta. Pensaron que, por fin, se había acabado la presión. Yo no las tenía todas conmigo. Desde hace un tiempo algunos periodistas hablaban de la estrecha relación entre Rajoy y Mas. Recuerdo una intervención de una periodista a quien admiro, Pilar Cernuda, en un confidencial de Onda Cero. Ante la sorpresa de algunos medios al conocerse la existencia de una reunión entre Rajoy y Mas en un momento de gran indignación por el asunto del Estatuto de Cataluña, ella aseguró que ambos mantenían un contacto bastante asiduo. Después, justo antes de la campaña electoral, surgió el problema de la negativa del CiU a hacer cumplir las sentencias que aliviarían la imposición lingüística en la escuela catalana. Rajoy no dijo ni mu. Ahora ya gobiernan y seguimos con un plomizo silencio adornado con frases vacías sobre lo bonita que es la armonía lingüística.
Pero vayamos con la pregunta que quería haceros. He oído todo tipo de explicaciones a este enigma. Resulta tan extraño que los dirigentes de un partido actúen en contra de lo que piensan muchos de sus militantes, favoreciendo por el contrario a quienes nunca les votarán, que compren a un precio tan alto el apoyo de aquellos a quienes no necesitan, que le he dado muchas vueltas al asunto y escuchado muchas explicaciones al respecto sin haber podido decantarme por ninguna. Aquí os dejo un muestrario de hipótesis. Estas son las explicaciones más recurrentes que he ido recogiendo de personas diversas y en un surtido de foros. A ver si alguien me despeja la incógnita o aporta una nueva respuesta.
1. El PP es un partido con unos dirigentes acomplejados. Tienen un complejo de sucesores de la derecha franquista y por ello creen que la aproximación a las tesis nacionalista les da un caché de progres que les viene muy bien.
2. Lo hacen para que las personas del PP de Cataluña no se sientan como unos apestados. Es muy difícil ser del PP allí.
3. En el PP hay un sector nacionalista que pesa mucho en algunas Comunidades Autónomas y que está influyendo negativamente sobre los demás.
4.Mariano Rajoy experimentó un gran cambio después de haber perdido las generales de 2008. Por lo visto, realizó un viaje a Méjico donde ingresó en un "grupo de poder", entiéndase Bilderberg o la masonería. Por lo visto, estos grupos son quienes realmente quitan y ponen gobiernos. Favorecer la inestabilidad que conllevan los separatismos en España, al parecer, favorece los planes de estos grupos de poder.
5. Los dirigentes del PP prefieren aprobar medidas con el apoyo de otros partidos aunque tengan mayoría absoluta. Podrían tener a UPyD como aliado pero no quieren darle relevancia a un partido que podría crecer y ser un competidor.
Vosotros diréis queridos amigos. Como dicen los ingleses: "I´m at a loss"