No hay manera de tener un respiro para poder poner los adornos de Navidad. La que prometía ser una semana tranquila se está convirtiendo en un ir y venir de llamadas, notas de prensa y escritos.
El viernes se puso en contacto con nosotros una persona que vive en Lugo, se llama Jose Luís. Marisol, que fuen quien habló con él en primer lugar, me llamó a mediodía para explicarme por qué pedía nuestra ayuda. Enseguida me di cuenta de que de poco me iba a servir el haber conseguido corregir casi todos los exámenes robándole horas al sueño, para poder disfrutar de un fin de semana sin tareas pendientes. Lo que tenía por delante eran un par de días moviditos.
Jose Luís es ingeniero de minas y en sus horas libres le gusta escribir. Su mujer le animó a participar, por fín, en el concurso de relato corto Anxel Fole que organiza su ayuntamiento; un certamen bilingüe, una rareza hoy en día en Galicia, después de que todo haya ido sucumbiendo al monolingüismo, tras 30 años de tozuda labor de zapa del clan de la causa identitaria. El mismo esquema se repite en otro lugar de España y, es que el cocido es el cocido, lleve grelos o butifarra. La diferencia es que aquí, en la tierra de la bruma, han conseguido nublar a los partidos de ámbito nacional y que se definen como Liberales o Socialdemócratas. !Qué cosas! que quien se dice demócrata sucumba ante un discurso tan similar al de quienes inspiraron regímenes que hasta da grima nombrar, la lengua convertida en el espíritu del pueblo, como el Volkgeist de Herder y de Fichte.
Pero volvamos a Lugo. Jose Luís había estado buceando en la web de su ayuntamiento buscando las bases del certamen también en español, tal como las había visto el año pasado. Finalmente decidió llamar a la concejalía, donde le informaron de que este año sólo se podía concursar en gallego, eso sí, la dotación del premio seguía intacta, lo que hasta ahora se había repartido entre los ganadores en gallego y los ganadores en español, pasaba a engordar los premios en gallego, con un tercer puesto de propina.
A lo largo del fin de semana le preparamos las quejas correspondientes para presentar ante el Valedor del Pueblo de Galicia y el Defensor del Pueblo y, también, una carta dirigida al su alcalde. Como Jose Luís se mostró partidario de dar la cara públicamente, redacté, además, una nota de prensa y se la enviamos a los medios el lúnes por la mañana. Minutos más tarde nos llamaban de Onda Cero, la primera emisora que se hizo eco de la noticia.
Esta mañana, repasando el seguimiento de la prensa encontré una perla: la respuesta del concejal nacionalista, autor de la "normalización" del premio, que negaba que se tratase de un caso de discriminación por lengua. No solemos contestar a estas ocurrencias porque somos de la opinión de que se responden solas, de manera que si no les han hecho mucho caso lo dejamos correr. Sin embargo confieso que cuando las leo, no deja de sorprenderme lo alejados de la realidad que están algunos y me pregunto si no tendrán a mano a alguien que, por amistad o por compasión, les explique lo chirriantes que resultan tantas veces sus palabras y lo ridículo y limitante que es su discurso; tal vez una de las causas por las que cada vez menos gallegos les dan su apoyo en las urnas. Estas fueron las declaraciones a EFE del concejal nacionalista:
Según Bao, las bases del citado certamen establecen que todas las obras tienen que ser presentadas en gallego, 'al igual que para optar al Premio Cervantes hay que escribir en castellano'.
'Presentarse al Premio Ánxel Fole es voluntario y supone aceptar sus bases, como en cualquier otro certamen literario', insistió Bao, quien instó al José Luis Fernández del Valle a presentar su relato en gallego, porque 'como buen defensor del bilingüismo, seguro que no tiene ningún problema en hacerlo y, además, su obra tendrá la misma calidad literaria'.
Por otra parte, Bao instó a Galicia Bilingüe a 'quererle un poquito más a esta tierra y a su lengua y a dejar de atacar todos los días al gallego, porque esa sería el mejor homenaje que podría hacerle a Ánxel Fole'.
Es una lástima que el señor Bao no tenga a mano a alguna persona medianamente informada que le pueda explicar que el Premio Cervantes no se otorga a una obra concreta sino a la trayectoria literaria de un autor, y que nadie lo ha cambiado desde que se instituyó. Es una pena que no tenga a alguien cerca con un mínimo barniz de cultura y sensibilidad que le pueda explicar que la calidad literaria de una obra no es la misma en una traducción que en el idioma en el que fue escrita, a no ser que el propio autor la traduzca, algo que, de suceder, suele ser motu proprio y no a instancias del político de turno. Puede que en los folletos de Carrefour resulte igualmente interesante el anuncio de una lavadora traducido del francés, pero en Literatura, cuando un autor elige una frase, no sólo valora el significado de las palabras sino también su sonoridad, y tiene en cuenta muchos otros matices que los lectores sensibles pueden apreciar, aunque no tengan conocimientos de Literatura.
Pretender que alguien de su círculo sea capaz de aclararle al señor Bao que en Galicia Bilingüe defendemos la libertad de elección de lengua, no el bilingüismo obligatorio, ya sería pecar de un exceso de optimismo por mi parte.
Lo del último párrafo tampoco tiene remedio. Un día de estos, tal vez le envíe al señor Bao una copia de las leyes de italianización de Mussolini, puede ser un bonito gesto de Caridad por mi parte ahora que estamos en Navidad. Cualquier día el señor Bao decide traspasar los Pirineos y de soltar una soflama como esta tal vez le recuerden que lo de repartir carnés de pertenencia a un lugar en términos ideológicos y determinar con qué se tienen que identificar los ciudadanos, suena a tiempos y regímenes de triste recuerdo.
Lo del último párrafo tampoco tiene remedio. Un día de estos, tal vez le envíe al señor Bao una copia de las leyes de italianización de Mussolini, puede ser un bonito gesto de Caridad por mi parte ahora que estamos en Navidad. Cualquier día el señor Bao decide traspasar los Pirineos y de soltar una soflama como esta tal vez le recuerden que lo de repartir carnés de pertenencia a un lugar en términos ideológicos y determinar con qué se tienen que identificar los ciudadanos, suena a tiempos y regímenes de triste recuerdo.
Ilustrando la entrada, Ánxel Fole y Rosalía; ambos escribían en las dos lenguas de Galicia. No creo que les hubiera hecho gracia alguna la manipulación a la que algunos someten su recuerdo. Dentro de unos días finaliza el plazo para presentar las obras al certamen de relato corto Ánxel Fole, Jose Luís y muchos otros probablemente se quedarán sin poder participar, una injusticia para ellos y una pena para todos, que veremos de nuevo cómo se les cierran las puertas a los creadores en español en Galicia. El año pasado se presentaron 30 obras en español y 22 en gallego, algunos vieron en ello una anormalidad que había que corregir.




