En un pueblo de la provincia de Pontevedra, está teniendo lugar una polémica que raya el sainete. Son tantas las idas y venidas del asunto, que os las muestro por orden cronológico y de forma escueta. Permitidme, no obstante, hacer antes un breve apunte que viene al caso en estos días de zozobra, y que extraigo de mi experiencia como observadora/padecedora del nacionalistus hispánicus.
Todos los nacionalistas operan siguiendo un mismo patrón. Entre otras máximas que siguen están las siguientes:
1. La construcción nacional justifica la presión hacia personas, instituciones y colectivos. La mentira y la manipulación son útiles, por lo tanto son positivas.
2. No ha de darse nunca un paso atrás cuando se ha logrado un avance en la "normalización" lingüística o en cualquier otro ámbito importante para hacer nación.
3. Luchar contra el uso del español por parte de los poderes públicos en comunidades con lengua "propia" es importante, pero más importante todavía es no consentir el uso en pie de igualdad de las dos lenguas oficiales. El bilingüismo es el mayor enemigo de la "normalización"; del mismo modo que sentirse gallego y español, catalán y español, es del todo inconveniente al proyecto.
A tener en cuenta para comprender lo sucedido en el Ayuntamiento de Gondomar:
Dos artículos de la normativa estatal de tráfico se refieren a la rotulación de los textos de las señales de tráfico en castellano o en los dos idiomas oficiales.
Art. 56 "Las indicaciones escritas de las señales se expresarán, al menos, en la lengua española oficial del Estado.
Art. 138. "Figurarán en idiomas castellano y, además, en la lengua oficial de la comunidad autónoma reconocida en el estatuto de autonomía, cuando la señal esté ubicada en el ámbito territorial de dicha comunidad"
Y comienza el sainete...
24 de junio
La Guardia Civil de Gondomar propone sanción de 80 euros al Ayuntamiento de la localidad por rotular señales de tráfico sólo en gallego. El gobierno local lo considera un ataque a la lengua y el alcalde pide a la Subdelegada del gobierno que intervenga.
26 de junio
El grupo hispanófobo A Mesa pola Normalización Lingüística acusa a la Guardia Civil de despreciar el gallego, y también los acusa de sectarismo ideológico y de racismo lingüístico. Presentan quejas ante la Comandancia de la Guardia Civil en Pontevedra, ante la Secretaría Xeral de Política Lingüística, y ante la Valedora del Pueblo.
26 de junio
Galicia Bilingüe presenta queja ante la Valedora para que se rotule en ambas lenguas en Gondomar, y se ofrece a recurrir las multas que generen.
11 de julio
En medios de ámbito nacional también se recoge la reacción del sector nacionalista, que lleva el debate sobre el uso del idioma estas señales al Congreso de la mano del grupo En Marea, y que pide que sean sancionados los agentes de la Guardia Civil que multaron al ayuntamiento.
22 de septiembre
Después de dos meses, el ayuntamiento responde a la Valedora afirmando que van a cambiar las señales a un formato bilingüe para cumplir la normativa. La Valedora así se lo comunica a Galicia Bilingüe y cierra el expediente.
Nota de prensa de Galicia Bilingüe
4 de octubre
El alcalde de Gondomar parece arrepentirse de su respuesta a la Valedora, y declara que no se van a cambiar las señales.
Noticia en Faro de Vigo
7 de octubre
El alcalde vuelve a cambiar de opinión y cambia las señales pero las pone solo en castellano
Noticia en Faro de Vigo
8 de octubre
El grupo hispanófobo A Mesa Pola Normalización lingüística, dice que la Valedora actúa contra el gallego y, entre exabruptos, pide su dimisión.
La Valedora asegura que en ningún momento pidió que se excluyera el gallego de las señales. Añade que el expediente abierto (ante la queja de Galicia Bilingüe) ya está cerrado porque el ayuntamiento aceptó cumplir la legislación.
Galicia Bilingüe presenta queja ante la Valedora contra el ayuntamiento de Gondomar por eliminar el gallego de las señales, en lugar de añadir el castellano. Todo apunta a que es una maniobra para avalar las quejas de los grupos hispanófobos, alimentar su victimismo, y presentar las actuación de la Valedora ante la opinión pública como la de una institución contraria al gallego. Se la castiga por atreverse a reclamar bilingüismo.
Nota de prensa de Galicia Bilingüe
La Valedora insiste en que se había pedido el uso de las dos lenguas, no la exclusión del gallego, y hace gestiones ante el ayuntamiento.
11 de octubre
El alcalde de Gondomar declara que lo que ha hecho ahora es poner unas señales con palabras que se usan igual en los dos idiomas.
Esto no es así, ya que en gallego normativo, la palabra "excepto", es "agás", tal como figura en todas las señales de Galicia, y aparecía en las señales de Gondomar antes de que esta polémica comenzara.
12 de octubre
Aparece borrada con spray la palabra "excepto" de una de las señales de tráfico de Gondomar.
Noticia en Telemariñas
13 de octubre
La polémica por las señales causa fricciones entre los nacionalistas de siglas, y el alcalde, que aunque es de PSOE, actúa como PSdG rama nacionalista. El BNG acusa ahora también al alcalde de atacar la lengua.
Hoy Galicia Bilingüe ha presentado ante la Valedora del Pueblo de Galicia una queja por incumplimiento del bilingüismo en la normativa de tráfico por parte de todos los ayuntamientos de Galicia.
El español está excluido de todos los ámbitos administrativos de Galicia, en ayuntamientos, en Diputaciones y por parte de la Xunta. Tras denuncias ante instancias europeas, GB ha logrado que se utilice el español en las web de la Xunta. Gracias a denuncias ante la Valedora, se han conseguido pequeños avances, como que la Xunta edite en formato bilingüe las cartillas de salud infantil.
Pero, por desgracia, no podemos acudir a los tribunales para solucionar todos lo demás, ya que la legislación autonómica ampara este monolingüismo tan poco democrático, que es una rareza en Europa, ya que en todos los territorios con más de una lengua oficial, la administración es bilingüe.
Ver.
Tampoco podemos cambiar la normativa de los ayuntamientos, porque fue aprobada antes de la creación de GB. Sólo pudimos recurrir la ordenanza de Lugo, que en este momento se encuentra sub iudice en el Tribunal Supremo.
Queremos basarnos en la normativa de tráfico para introducir el español, al menos en las señales de las ciudades y pueblos de Galicia. Y no nos vengan con que supone un gasto. A nadie pareció importarle tirar a la basura las señales y placas que se han ido desechando a lo largo de estos años. Tener dos lenguas oficiales implica asumir ciertos gastos. La Secretaría Xeral de Política Lingüística y los servicios de normalización de los ayuntamientos son dotados con millones de euros. Parte de su presupuesto, ahora destinado solo a alimentar al lobby que vive de privar de derechos lingüísticos a los hispanohablantes, puede destinarse a hacer cumplir la normativa sobre bilingüismo. No es una cuestión de comprensión, sino de respeto a unas normas. Y ya sabemos a donde conduce el laissez faire, al nacionalismo.